Las
pequeñas grandes cosas de la seguridad en la
labor de los Bomberos 1° Parte
Seguridad y salud laboral
Respecto de los compuestos químicos se destaca:
-Monóxido de carbono: Es uno de los compuestos
más frecuentemente incluidos en los estudios
sobre bomberos.
Las fuentes de exposición incluyen los productos
de combustión durante las tareas de extinción
de incendios, y las emisiones de los vehículos
y maquinaria utilizados.
Relacionados con patología cardiovascular,
el CO se incluye como factor de riesgo en bomberos
en múltiples informes revisados.
Se puede esperar que en todos los entornos de lucha
contra incendios existan altos niveles de CO.
Dependiendo del fuego, los niveles pueden oscilar
desde las 50 partes por millón (ppm), que
pueden causar leves problemas neurológicos
tras muchas horas de exposición, hasta muchas
miles de partes por millón, que pueden ser
mortales después de unos minutos de exposición.
Es importante tener en cuenta que los niveles de
CO pueden estar elevados tras la extinción
del incendio, en la fase de revisión de posibles
focos de nuevos incendios, momento en el que disminuye
la percepción de riesgo inmediato y suele
omitirse el uso de protección respiratoria.
Los efectos en la salud de la exposición
repetida a bajos niveles de monóxido de carbono
están claros. Las personas con enfermedad
cardiaca son más susceptibles de padecer
exacerbación de su patología incluyendo
ataques cardíacos y arritmias repentinas.
Existe evidencia de que la exposición a niveles
bajos de CO pueden causar arteriosclerosis y promover
el bloqueo de las arterias coronarias, pero no se
ha probado de manera definitiva. Además se
han descrito numerosos casos de pérdida de
memoria y otros problemas neurológicos semanas
después de una exposición a altos
niveles de CO.
Hidrocarburos Policíclicos Aromáticos:
Presentes en los humos de diverso origen, entre
ellos destaca el humo de los vehículos de
motor diesel.
Sus efectos son variados, y algunos se consideran
cancerígenos, en especial benzopireno, benzoantraceno
y sus metabolitos, especialmente para el sistema
respiratorio, aparato digestivo, páncreas
y vejiga.
El hollín, que también contiene este
tipo de hidrocarburos, está clasificado por
la IARC como cancerígeno de tipo I (piel,
escroto, pulmón) se relaciona con exceso
de mortalidad por cáncer de hígado
y esófago.
Dióxido de nitrógeno: producto de
descomposición de fuegos muy común,
Irrita el pulmón. NIOSH lo considera un sospechoso
cancerígeno basado en estudios en animales.
Formaldehído: presente en varias fases o
áreas de los incendios, se puede encontrar
en diferentes niveles.
Probable cancerígenos (IARC), relacionado
en diferentes estudios con Enfermedad de Hodgkin,
leucemia, cáncer de cavidad bucal, y faringe
(particularmente nasofaringe), pulmón, nariz,
próstata, hígado, cerebro, colon,
piel y riñón.
Ácido Clorhídrico: uno de los al
menos 75 compuestos tóxicos de la combustión
del PVC (cloruro de polivinilo), muy ampliamente
usado en la construcción. Es fácil
que esté presente en todos los incendios.
Se encuentra con frecuencia a concentraciones de
0.1 – 3.3 ppm, aunque puede llegar hasta los
40, 150 e incluso 200 ppm. Se relatan efectos sobre
función pulmonar y efecto cardiotóxico
en ratas.
Cianuro de Hidrógeno: se produce por la
combustión incompleta de fibras sintéticas
(poliuretano, nylon...) y naturales (lana, seda).
Se encuentra hasta en un 47% de los incendios analizados.
En diferentes estudios de humos de incendios se
han encontrado concentraciones desde 0.04 ppm. hasta
15 ppm.
Tiene efectos asfixiantes y altera la utilización
de oxígeno por las células, siendo
su efecto sinérgico al del CO.
Disolventes orgánicos: muy variados los
bomberos se pueden exponer a muy diversas fuentes
de disolventes en las estaciones de bomberos, en
los incendios por la descomposición de productos
o materiales implicados en los incendios.
Es el segundo componente orgánico en importancia
de los humos de los incendios.
Todos actúan como depresores y anestésicos
del SNC (sistema neurológico central) además
de diversos efectos agudos sobre hígado,
riñones y tracto gastrointestinal, se describen
efectos crónicos como el cáncer de
hígado en ratones.
El disulfuro de carbono está relacionado
con enfermedad cardiovascular. Además es
capaz de exacerbar el daño auditivo producido
por el ruido.