Las
pequeñas grandes cosas de la seguridad en la
labor de los Bomberos 2da.Parte
Cabe también mencionar que las lecciones
aprendidas no solo son aplicables en el ámbito
de la investigación y divulgación
de accidentes; también es muy aplicable y
beneficioso en hacer trascender aquellas acciones
positivas, que puedan mejorar, optimizar maniobras,
economizar y capitalizar recursos, ni que mencionar
que aumenten los niveles de seguridad en todo aspecto.
En este artículo estime conveniente recurrir
al acompañamiento y la opinión de
distintos profesionales relacionados a las actividades
de emergencia de los Cuerpos de Bomberos, a los
cuales respeto y considero con toda mi estima.
-En tal sentido la Psicóloga Stella Sistola
especializada en emergencias nos comenta:
Ocurrió el accidente.... que queda? La mayoría
de las veces la imposibilidad de mirarse a si mismos.
Por qué no se acusa recibo de impactos, bloqueos
emocionales etc. producto de las tareas aunque el
suceso esté lejano en el tiempo? Por qué
no se relacionan los accidentes como conductas previsibles?
Por qué no decirse simplemente ME AFECTA?
En el Imaginario popular son HEROES: que no conocen
el miedo, son poderosos, invencibles... de ser así
la comunidad está resguardada, duerme tranquila.
El Síndrome de Invulnerabilidad está
presente en la imposibilidad de evaluar o considerar
adecuadamente el riesgo : A MI NO ME VA A PASAR…..
EL EXCESO DE CONFIANZA OCULTA EL PELIGRO... basta
no pensar para anular lo que se rechaza o da miedo,
peligroso pensamiento omnipotente que coloca al
borde del abismo.
Sólo cuando bomberos, brigadistas, rescatistas
puedan verse a si mismos como vulnerables, y aprender
a trabajar en ello, reforzando las tareas de equipo,
se solidificarán las conductas seguras.
El primer paso es mostrar los fenómenos y
procesos; el segundo tomar conciencia, aprenderse
a cuidar, saber que puede y estar dispuesto a hacerlo.
Si lo saco del silencio y es posible pensarlo, seré
capaz de contener, interpretar y elaborar los pensamientos
relativos a un evento (en nuestro caso un evento
catastrófico) y producir otros pensamientos
nuevos, verdaderos y más adecuados. Contener
significa recibir y mantener en el espacio y en
el tiempo, un espacio mental libre para su elaboración.
El silencio siempre es cómplice de las desgracias,
circular la palabra es protección.... construir,
desarrollar y reafirmar el concepto de pertenencia
grupal favorecerá las conductas preventivas....
es nuestro gran desafío.
-La Licenciada Victoria Aguirre, docente universitaria
opina:
Históricamente los bomberos, vivenciaron
su accionar bajo sus propias pautas culturales centrándose
más que nada en la actividad reglada por
las necesidades mismas de su trabajo diario. Frente
a esta forma de práctica por ellos mismos
instituida y transformada en tradicional, los hechos
de impacto y consecuencias de desastre, como el
caso de bomberos fallecidos en momentos de prestar
servicios obligan a singulares replanteos vinculados
con cuestiones personales, vocacionales y operativas.
Este replanteo no se ha realizado ni se realiza
a pesar de los hechos mencionados. Ni aún
Cromañón ha logrado generar dicha
necesidad de cambios para hacer consciente lo que
la seguridad significa.
Enfrentarnos en pleno camino al bicentenario de
la Patria a sucesos donde la falta de conciencia
de la seguridad se cobre vidas de bomberos anualmente,
resulta un fenómeno que debe abordarse desde
múltiples causas. En la Argentina debemos
hacer una salvedad en cuanto a los bomberos como
servidores comunitarios y, por otra parte, las Asociaciones
que los integran que no demuestran estar, en gran
parte de las ocasiones, a la altura misma de las
necesidades de seguridad que el bombero debe enfrentar
día a día. Por más que exista
conciencia en cada uno de nuestros bomberos de los
riesgos muchas veces los enfrentan de igual manera,
aún sin contar con la protección adecuada,
porque la vocación altruista y heroica puede
más que la lógica.
El Subcomandante de Bomberos Martín Comesaña,
nos indica:
Equivocarse es human, y no detenerse a analizar
el error y aprender sus enseñanzas es de
necios. Como icono de una cultura fatalista y de
poco respeto por la vida ha quedado en nuestro ser
y el de toda una generación la palabra Cromañón.
Y yo, que cuando vivía en Bs. As. transitaba
numerosos locales para ver a mis grupos favoritos
pensé, viendo las imágenes de aquella
mañana: ¿en cuántos “potenciales”
Cromañón habré estado? ¿Qué
definió mi (nuestra) suerte aquellas noches
de rock y frenesí? y mi hijo, que empieza
a salir con sus amigos ¿estará seguro?
¿Lo estarán cuidando? .El recuerdo
permanente de esas pérdidas nos debe dar
estímulo para promover y reclamar seguridad
para propios y ajenos, denunciando al que pone en
peligro la vida, demostrando que, como sociedad,
hemos aprendido la lección.
¿Bombero valeroso ó Bombero valioso?
Creo que todo el que abraza esta maravillosa profesión
sabe a qué riesgos se expone. Y no limitemos
nuestro pensamiento al incendio: un guante de látex
que faltó en la atención de un paciente
puede definir nuestra suerte. El hecho de ser bombero
nos transforma en personas valerosas, por el simple
hecho de que decidimos hacernos cargo de tareas
ó situaciones en las que otras personas prefieren
no intervenir. Y también, por la misma razón,
son valerosos los maestros, los enfermeros, los
trabajadores, etc. O sea, estamos rodeados de gente
valerosa, cada uno en lo suyo. Hoy estamos asistiendo
a cambios radicales en el cuidado del bombero. Cuando
hablemos del VALOR del bombero hablemos de lo que
VALE para su familia, para sus amigos, para su Cuartel.
Y obremos en consecuencia: capacitación continua,
equipos de protección personal y respetuosa
actitud revisionista y progresista en el análisis
del trabajo de los compañeros que nos precedieron
en esta profesión.