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SIMULADORES
PARA INCENDIOS FASE#1
El arte del entrenamiento mediante la simulación
ya lleva varias décadas entre nosotros por
ejemplo el campo de entrenamientos contra incendios
de “Brayton” perteneciente a la Universidad
de Texas A&M data de los años 30´.
Obviamente durante este largo tiempo fue evolucionando
y configurándose de acuerdo a las exigencias
en materia de respuesta a las emergencias que exigía
cada período, hoy observamos la estructura
de un “mega” centro de entrenamientos
para Bomberos y Brigadistas Industriales que no cesa
de progresar.
Así como sucedió en USA tambien lo fue
y es en Europa, de norte a sur, este a oeste en la
gran mayoría de los Países hay centros
de entrenamientos para emergencias y en algunos casos
con ciertas especializaciones; como ser los ubicados
en las costas de Escocia y Holanda dirigen sus esfuerzos
a entrenar en emergencias a los hombres de mar que
trabajan y habitan las plataformas petroleras del
Mar del Norte.
Luego del evento catastrófico de la plataforma
Piper Alfa, se profundizo mucho más en estas
capacitaciones.
Pero no es así en Latinoamérica como
una extraña curiosidad en nuestro amado continente;
en cierto sentido “creo” que nos debemos
hacia nosotros mismos y las generaciones futuras la
obra de estos proyectos.
Solo en algunos Países existen áreas
de entrenamiento, con sus muy buenos simuladores,
excelentes staff de instructores pero también
con importantes limitaciones; hay una substancial
prioridad de cubrir esta importante necesidad.
La realidad nos muestra que obligadamente tareas de
riesgo como las que desarrollan Bomberos, Brigadistas
y Rescatistas necesitan imperiosamente de estos campos
de entrenamiento, no cabe ninguna duda que preparar
al personal en simulaciones llevadas a lo real de
las exigencias nos permite un importante reaseguro
de éxitos.
Personalmente sostengo que el éxito de toda
operación se basa en tres prioridades fundamentales,
1º la seguridad de las dotaciones, 2º la
seguridad de las personas y animales sin afectación
o riesgo de la primera, 3º el resguardo de los
bienes sin afectación o riesgo de las dos que
anteceden).
En este caso en especial me referiré a los
simuladores llamados de “Flashover”; que
solo es una denominación técnica como
para describir de que se trata no mas que eso, pues
en estos simuladores donde se genera fuego a escala
real jamás se llega a la etapa de Flashover
(si hay un modelo de simulador de “observación
exterior” que permite esta transición)
sí se desarrollan propagaciones dinámicas
las cuales se interpretan como etapas pre y post Flashover
a significativas temperaturas.
El primer simulador de esta serie fue desarrollado
por el Swedish National Survival Board en el año
1986, las experimentaciones en este primer modelo
estuvieron supervisadas por Ingenieros y Científicos
del Instituto con el apoyo de personal del Cuerpo
de Bomberos de la ciudad de Estocolmo.
De esta forma aparecía el primer simulador
de Flashover en el mundo Bomberil, en esencia el cuerpo
principal del equipo se basada en un contenedor metálico
estándar de 12 metros de longitud, este contenedor
era particionado formando dos cámaras principales.
Ambas cámaras están unidas por medio
de soldaduras conformando un solo cuerpo, la primer
cámara considerada de “quema” mas
pequeña y elevada unas 36” del nivel
cero, la segunda a nivel y el doble de espaciosa considerada
de “observación” a ella ingresan
los bomberos situándose bien agachados en el
piso y protegidos por una línea de mangueras
que cumple la función de seguridad y de prueba
o practica de la técnica de “pulsing”
3DWF.
A estas modificaciones se le incorporan otras sumamente
necesarias como la plataforma con escaleras y compuertas
de carga detrás de la cámara de “quema”
donde se genera fuego a escala real; por medio del
acceso mencionado el personal arma los paneles de
madera en ambas paredes y el techo que son sostenidas
y apoyadas en hierros de formato angular y sostenidas
por gruesas cadenas.
En Argentina debido al alto costo de estos paneles
de madera aglomerada en su reemplazo se utilizan las
conocidas “tarimas” o “palets”
las que deben ser seleccionadas a conciencia; no se
puede colocar y quemar cualquier tarima, estas debe
estar limpias, no deben estar pintadas, embebidas
en productos hidrocarburicos o químicos, ya
que interferirían negativa y peligrosamente
en la cadena pirolítica que se desea observar
o estudiar.
Estos fuegos generarían riesgos potenciales
a los participantes debido a mayores temperaturas
que las deseadas como así tambien columnas
de humo mucho más densas y negruzcas que el
humo producido por la quema de la madera solamente,
esto sumaria una carga negativa de emisiones al medioambiente.
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